Los POSCA de uni-ball son rotuladores de pintura al agua, no de tinta. Esa diferencia explica casi todo lo demás: cubren sobre fondo oscuro, no traspasan el papel, escriben sobre cristal o metal y se retiran de las superficies lisas con un paño húmedo. Por eso se han quedado en dos sitios muy distintos —el aula y el escaparate— y por eso conviene entender la gama antes de comprar.
Esta guía recorre los modelos por grosor de trazo, explica para qué sirve cada uno y aclara las dudas que más se repiten: si se pueden comprar sueltos, cuántos colores tiene cada referencia y en qué se diferencian de un rotulador permanente.
Cómo se nombra la gama
El código no es arbitrario. La cifra que sigue a PC indica el grosor de la punta, y la letra final el tipo: M para punta cónica, K para punta biselada. Sabiendo eso, el catálogo se lee solo.
| Modelo | Trazo | Punta | Colores | Uso principal |
|---|---|---|---|---|
| PC-1M | 0,7 mm | Cónica extrafina | 15 | Detalle, texto pequeño, retoque |
| PC-1MR | 0,7 mm | Cónica extrafina | — | Línea fina constante |
| PC-3M | 0,9 – 1,3 mm | Cónica fina | 28 | Uso general, el más versátil |
| PC-5M | 1,8 – 2,5 mm | Cónica media | 47 | Rótulos, superficies medianas |
| PC-7M | 4,5 – 5,5 mm | Cónica gruesa | — | Trazo ancho, relleno |
| PC-8K | 8 mm | Biselada | 6 | Letra ancha, caligrafía de cartel |
| PC-17K | 15 mm | Biselada extra ancha | 3 | Carteles grandes, fondos |
| PCM-22 (MOP'R) | 3 – 19 mm | Redonda flexible | 5 | Trazo variable según presión |
La diferencia de gama cromática entre modelos es lo que más sorprende. El PC-5M llega a 47 colores y el PC-3M a 28, mientras que los de punta ancha se quedan en 6 y 3. Si el color concreto importa —un tono corporativo, por ejemplo— conviene elegir primero el color disponible y después el grosor más cercano, no al revés.
Qué modelo comprar según el trabajo
Aula y material escolar
El PC-3M es el caballo de batalla: 0,9–1,3 mm aguanta desde rotular una lámina hasta escribir en una cartulina, y con 28 colores cubre cualquier manualidad. Para trabajo de detalle sobre piedra, madera o cerámica, el PC-1M de 0,7 mm es el que permite acabar la pieza. En un aula tiene más sentido comprar por unidad y reponer los colores que se gastan que renovar estuches completos.
Escaparate y cartelería
Aquí manda el ancho. El PC-8K con punta biselada de 8 mm da letra de cartel legible a distancia, y el PC-17K de 15 mm resuelve titulares y fondos. Como la pintura es opaca, el blanco sobre cristal se lee perfectamente de noche, que es el motivo por el que casi todos los escaparates de hostelería usan este material. Se limpia con agua, así que cambiar precios no deja rastro. Si es tu caso, mira también el resto de rotuladores para cartelería.
Lettering e ilustración
El MOP'R (PCM-22) es el único de la gama con punta flexible: el trazo va de 3 a 19 mm según la presión, que es lo que se busca para caligrafía moderna. Para lettering fino, el PC-1M combinado con el PC-3M cubre contorno y relleno. Tenemos más opciones en rotuladores de lettering.
Comprar por unidad, no por estuche
La duda que más nos llega —y la que más se busca— es si hace falta comprar la caja. No: toda la gama está disponible suelta, color a color. Para una empresa o un centro tiene una consecuencia práctica evidente, porque el gasto real no está repartido entre los colores. El blanco y el negro se acaban primero, y comprar un estuche de doce para reponer dos supone pagar diez rotuladores que ya se tienen.
Los estuches siguen teniendo sentido cuando se empieza de cero o cuando el destinatario es un alumno. Para reposición, la unidad suelta sale mejor.
Errores frecuentes al usarlos
No cebar la punta. La pintura se sedimenta. Hay que agitar con el capuchón puesto y luego presionar la punta contra un papel varias veces hasta que baje el color. Sin ese paso el rotulador escribe seco y parece defectuoso, que es el motivo de casi todas las devoluciones.
Guardarlo de pie. Conviene tumbarlo para que la pintura no se acumule en un extremo.
Usarlo sobre superficie porosa esperando poder borrarlo. En cristal o metal se retira; en cartón o madera sin tratar, no.
Confundirlo con un permanente. Para etiquetar cajas de almacén o marcar material que se manipula, un rotulador permanente aguanta mejor el roce. El POSCA gana en opacidad y en poder cubrir sobre oscuro, no en resistencia.
Sobre qué superficies aguanta y sobre cuáles se borra
La pregunta operativa no es si escribe —escribe sobre casi todo— sino si después se puede quitar. Depende de la porosidad, y conviene tenerlo claro antes de rotular algo que no se debe estropear.
| Superficie | Resultado | ¿Se retira? |
|---|---|---|
| Cristal y espejo | Opaco, se lee de noche | Sí, con paño húmedo |
| Metal y plástico liso | Cubre bien | Sí, con agua o alcohol |
| Cerámica y porcelana | Buena adherencia | Sí, si no se ha horneado |
| Madera sin tratar | Absorbe, tono mate | No |
| Cartón y papel | No traspasa al reverso | No |
| Tela | Fija con calor de plancha | No, tras planchar |
| Piedra y terracota | Cubre sobre tono oscuro | No |
El caso del cristal es el que explica su presencia en hostelería y comercio: un escaparate se rotula el lunes y se cambia el jueves sin dejar sombra. En madera o cartón, en cambio, el trazo es definitivo, así que para prototipos conviene probar antes en un recorte.
Sobre tela hay un matiz que se pasa por alto: la pintura no queda fijada hasta que se plancha por el reverso con un paño intermedio. Antes de eso, un lavado se la lleva.
Cuánto cuesta realmente equipar un aula o un taller
Aquí es donde el detalle de comprar suelto deja de ser una preferencia y pasa a ser una cuenta. El consumo de color en uso real no es uniforme: el blanco y el negro se gastan varias veces más rápido que el resto, porque uno se usa para cubrir y el otro para contornear.
Con estuches, reponer esos dos colores obliga a comprar el conjunto entero. En una clase que consume dos blancos al trimestre, eso son ocho rotuladores al año de los que seis sobran. Comprando por unidad se paga exactamente lo que se gasta, y el ahorro anual en un centro con varias aulas es considerable sin cambiar de marca ni de calidad.
La otra decisión con impacto en el coste es no sobredimensionar el grosor. Un PC-5M cuesta más que un PC-3M y dura menos en trabajo de detalle, porque descarga más pintura por trazo. Ajustar el modelo a la tarea rinde más que comprar el más versátil para todo.
Ediciones especiales y estuches
Además de la gama estándar, el fabricante saca series limitadas con paletas concretas —tonos apagados, metalizados o fluorescentes— que no están en la carta de colores habitual. Tienen sentido cuando el color es el motivo de la compra: un taller de lettering, una campaña estacional de escaparate o un proyecto de manualidades con una paleta cerrada.
Los estuches y maletines siguen siendo la opción razonable en dos casos: al empezar de cero, cuando aún no se sabe qué colores se van a gastar, y cuando el destinatario es un alumno o un regalo. Para todo lo demás —reposición, mantenimiento de un aula, consumo de taller— la unidad suelta gana.
Conservación y rendimiento
Con el capuchón bien cerrado la pintura no se seca dentro del cuerpo, así que la vida útil depende más del uso que del tiempo. Las puntas del PC-3M y del PC-5M son reversibles: si se aplasta un lado, se saca con unas pinzas y se le da la vuelta. Es un detalle menor que alarga bastante la vida del rotulador en uso intensivo.
Si el trabajo es sobre pizarra en lugar de sobre cristal, la gama no es esta: mira qué rotuladores usar en pizarra blanca, porque un POSCA sobre pizarra blanca no se borra en seco.
Resumen
Para uso general y aula, PC-3M. Para detalle, PC-1M. Para rótulos, PC-5M. Para escaparate, PC-8K y PC-17K. Para lettering con trazo variable, el MOP'R. Y en todos los casos, comprar suelto y reponer por color sale más barato que renovar estuches. Puedes ver toda la gama en rotuladores POSCA.








