El papel es la partida más repetitiva del presupuesto de material de oficina, y el gramaje es el dato que más condiciona su precio, su comportamiento en la impresora y la imagen que transmite cada documento. Aun así, la mayoría de los pedidos se hacen por inercia: 80 gramos para todo.
Esta guía explica qué significa exactamente el gramaje, en qué se diferencia del grosor —una confusión muy extendida que casi nadie aclara— y qué gramaje conviene a cada tipo de documento en una empresa, desde la copia interna hasta la tarjeta de visita.
Qué es el gramaje del papel (y qué no es)
El gramaje es el peso de un metro cuadrado de papel, expresado en gramos por metro cuadrado (g/m²). Un papel de 80 g/m² significa exactamente eso: una lámina de un metro cuadrado de ese papel pesa 80 gramos.
La serie DIN facilita los cálculos: el pliego A0 mide 1 m² y cada formato inferior es la mitad del anterior, de modo que un A4 equivale a 1/16 de metro cuadrado. Por tanto, una hoja A4 de 80 g pesa 5 gramos y un paquete de 500 hojas, 2,5 kilos. Si trabajas con otros formatos, en la guía de tamaños de papel DIN tienes todas las medidas.
Gramaje no es grosor
El gramaje mide peso. El grosor mide la distancia entre las dos caras de la hoja y se expresa en micras (µm). No son equivalentes: dos papeles del mismo gramaje pueden tener grosores distintos según su densidad y su acabado.
Un papel offset (sin estucar) de 80 g ronda las 100 micras. Un estucado del mismo gramaje es sensiblemente más fino, porque sus fibras están más compactadas y la capa de pigmento superficial añade peso sin añadir volumen. Por eso una página de catálogo en estucado de 90 g puede parecer más fina que un folio normal de 80 g.
Para la compra de oficina, el dato operativo es el gramaje: es el que figura en las cajas, en las fichas técnicas y en las especificaciones de la impresora. El grosor en micras solo importa en casos concretos, como plastificados o manipulados.
Qué gramaje elegir: tabla por tipo de documento
Estos son los rangos que funcionan en un entorno de empresa. La regla general: a más gramaje, más rigidez, más opacidad y más coste por hoja.
| Gramaje | Uso recomendado | Observaciones |
|---|---|---|
| 75-80 g/m² | Impresión diaria: copias, borradores, facturas, documentación interna | El estándar de oficina. Debe cubrir el grueso del volumen (Navigator Universal, Q-Connect) |
| 90-100 g/m² | Cartas comerciales, contratos, propuestas | Más cuerpo y opacidad; mejor tacto en documentos que salen de la empresa |
| 100-120 g/m² | Presentaciones, informes para cliente, flyers sencillos | Aguanta color a doble cara sin transparentar (Navigator Presentation, 100 g) |
| 160-200 g/m² | Cubiertas de informes, separadores, cartelería interna | Rigidez de semicartulina; comprueba que tu impresora lo admite |
| 250-300 g/m² | Tarjetas, invitaciones, portadas rígidas, cartulinas | Suele exigir bandeja multiuso o acabado en imprenta |
Si tu duda está entre los dos gramajes más habituales de oficina, la comparativa papel A4 de 80 g frente a 90 g la resuelve con casos concretos.
Cómo afecta el gramaje a la impresora
Cada equipo admite un rango de gramajes definido por el fabricante. En impresoras láser de oficina, el rango habitual va de 60 a 220 g/m² según el modelo, pero cada bandeja tiene su propio límite: la estándar se queda en gramajes medios y los altos suelen entrar solo por la bandeja multiuso. El dato exacto está en la ficha técnica del equipo.
Tres efectos prácticos del gramaje sobre la impresora:
- Atascos. Por debajo de 60 g el papel no tiene rigidez suficiente para arrastrarse bien y provoca atascos. Por encima del máximo admitido, el papel no dobla en el recorrido interno y se encalla. La calidad también cuenta dentro del mismo gramaje: Navigator declara un 99,99 % de impresiones sin atasco en su Universal de 80 g, aproximadamente un atasco cada 10.000 hojas.
- Capacidad de bandeja. Las capacidades que anuncia el fabricante (250 o 500 hojas) se calculan con papel de 80 g. Con 100 o 120 g, la pila alcanza antes el tope físico y caben menos hojas, con más recargas por jornada.
- Dúplex automático. El rango de gramajes admitido a doble cara automática suele ser más estrecho que a una cara. Si imprimes presentaciones en 120 g, comprueba que el dúplex del equipo lo soporta antes de comprar una caja.
El gramaje es solo una de las variables: blancura, opacidad y acabado también condicionan el resultado. En la guía de cómo elegir papel de impresora están todas juntas.
Opacidad y rigidez: la clave del doble cara
La opacidad es la capacidad del papel para impedir que lo impreso en una cara se transparente en la otra. Depende sobre todo del gramaje: más masa de fibra por metro cuadrado, menos luz que atraviesa la hoja.
Para documentación interna, un 80 g de calidad imprime a doble cara sin problemas con texto en negro. Para documentos de cliente a dos caras —propuestas, memorias, dosieres— un 90-100 g elimina el transparentado incluso con gráficos y masas de color. Navigator Presentation, de 100 g, está diseñado justo para ese uso: dúplex en color sin que las dos caras se mezclen a la vista.
La rigidez trabaja en la misma dirección. Una hoja de 100 g se mantiene recta al pasar la página y no se ondula con la tinta; en una propuesta comercial, ese detalle se nota antes que cualquier logotipo. Imprimir a doble cara en un gramaje medio, además, reduce las hojas por documento: una memoria de 40 páginas pasa de 40 hojas a 20.
El gramaje como palanca de ahorro
El gramaje es una de las pocas variables del papel que permite recortar coste sin cambiar de proveedor ni de calidad de marca. El principio: pagar el gramaje que cada documento necesita, y ni un gramo más.
- Estandariza el 90 % del volumen en 80 g. Borradores, copias, facturas, albaranes y documentación interna no justifican gramajes superiores. Es el papel más barato por hoja y el que mejor rinde en cualquier equipo.
- Reserva 90-100 g para lo que sale de la empresa. Cartas, contratos y propuestas son una fracción pequeña del volumen; el sobrecoste por hoja apenas se nota en el total y la diferencia de imagen sí.
- Compra los gramajes altos en paquetes sueltos. Cubiertas, separadores y cartulinas son consumo puntual: no inmovilices cajas completas de 160 o 250 g.
El peso también afecta al correo: cinco hojas A4 de 100 g pesan 31 gramos; las mismas cinco hojas en 80 g, 25. En envíos postales frecuentes, el tramo de franqueo lo decide a veces el gramaje del papel, no el contenido.
Comprar por caja: el formato lógico para empresas
El papel de impresión se vende en paquetes de 500 hojas y en cajas de 5 paquetes: 2.500 hojas por caja, unos 12,5 kilos en 80 g. La caja es el formato con mejor precio por hoja y el más razonable de almacenar: ocupa poco más que una caja de archivo definitivo.
Para dimensionar el pedido, parte del consumo real: una oficina que imprime 250 páginas al día consume una caja cada dos semanas laborables. Con ese ritmo, comprar caja a caja no tiene sentido; agrupar el trimestre en un solo pedido reduce coste por hoja y portes.
En la categoría de papel de fotocopiadora tienes los gramajes de uso diario de Navigator, Q-Connect y Liderpapel, por paquete y por caja. Y si el papel es solo una línea más de tu reposición periódica, el material de oficina al por mayor agrupa los formatos de caja pensados para pedidos de empresa.
La decisión, en resumen: 80 g como base de todo el volumen, 90-100 g para los documentos con membrete, y gramajes de 160 g en adelante solo cuando el documento tenga que sostenerse por sí mismo. Con esa regla, el gramaje deja de ser un dato de ficha técnica y pasa a ser lo que es: una decisión de compra.



