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Qué material de oficina necesita una inmobiliaria: guía de compra

El dossier que entregas y el escaparate que enseñas son parte del producto. Checklist por zonas, tabla de consumo orientativo y plazos legales de conservación de contratos para equipar tu agencia.

Qué material de oficina necesita una inmobiliaria: guía de compra

Una inmobiliaria no vende pisos: vende confianza en la operación más importante que su cliente hará en años. Y esa confianza se transmite en soportes físicos muy concretos: el dossier que el comprador se lleva a casa después de la visita, el cartel del escaparate que aguanta el sol sin amarillear, la carpeta en la que entregas el contrato firmado junto a las llaves. Todo eso es material de oficina. Y todo eso es producto.

Esta guía organiza la compra en cuatro zonas —presentación a cliente, escaparate, expedientes y trabajo diario—, añade una tabla de consumo orientativo según el tamaño de la agencia y repasa los plazos legales de conservación de contratos, que determinan cuántas cajas de archivo vas a necesitar de verdad. Antes de entrar en detalle, el mapa completo:

ZonaMaterial críticoError habitual
Presentación a clienteDossieres con fastener, fundas, carpetas corporativasEntregar fotocopias sueltas grapadas
Escaparate y carteleríaPlastificadora A3, fundas brillo, expositoresCarteles ondulados o descoloridos por el sol
Expedientes y legalSubcarpetas, archivadores, cajas de archivo, destructoraMezclar operaciones activas con cerradas
Día a díaTalonarios de visitas, bolígrafos, notas adhesivasFirmar unas arras con un bolígrafo que no escribe

1. Presentación a cliente: el dossier es el producto

Un comprador que visita tres pisos el mismo sábado recuerda el único que le entregaron documentado. El dossier por inmueble es la pieza con más retorno de toda la compra de la agencia: cuesta céntimos y sigue vendiendo en el salón del cliente cuando el agente ya no está delante.

El formato que mejor funciona: dossier con fastener —los de Liderpapel llevan el clip metálico ya montado— con fundas multitaladro, uno por inmueble activo. Dentro, siempre el mismo orden: ficha con fotos, plano, certificado energético, nota simple y condiciones. Al cambiar el precio, sustituyes una hoja y el dossier sigue impecable; con fotocopias grapadas, lo rehaces entero.

Para la firma y la entrega de llaves, sube un escalón: una carpeta corporativa con solapa o gomas cierra la operación con el mismo cuidado con el que empezó. Contrato, factura de honorarios, manual de la caldera y llaves, todo en una pieza que el cliente conserva años. Las subcarpetas de cartulina, por debajo, separan lo que entregas de lo que archivas y evitan el clásico «¿esto era tuyo o mío?» al cerrar la operación.

Si dudas entre fastener, gomas, clasificador de fundas o carpeta colgante, la guía de tipos de carpetas compara cada formato por uso. El surtido completo está en dossieres y clasificadores.

2. Escaparate y cartelería: la plastificadora se paga sola

El escaparate es el anuncio que trabaja 24 horas, y también el primero que te delata: un cartel ondulado por la condensación del cristal o descolorido por el sol comunica dejadez justo donde quieres comunicar solvencia.

La respuesta es plastificar en la propia agencia. Una plastificadora A3 —las Q-Connect de gama de oficina son suficientes para este volumen— cubre los dos formatos que usa una inmobiliaria: A4 para fichas individuales y A3 para el inmueble destacado o los montajes de dos fotos. Con la rotación de cartera habitual renuevas carteles cada semana; frente a encargar cada tirada fuera, la máquina se amortiza en pocos meses de uso normal.

Dos criterios de acabado. Brillo para el escaparate: satura el color de las fotografías y gana contraste detrás del cristal. Mate para la cartelería interior bajo focos, donde el brillo produce reflejos que obligan al cliente a moverse para leer. En cuanto al espesor, las fundas estándar sirven para carteles apoyados en expositor; sube de grosor cuando el cartel cuelga sin soporte rígido. Temperaturas, micras y los errores que arrugan el cartel están explicados en la guía de plastificar documentos en la oficina.

Completa la zona con expositores colgantes o de sobremesa para el escaparate: mantienen las fichas alineadas a la misma altura y convierten el cambio semanal en un gesto de dos minutos en lugar de una sesión de celo y tijeras sobre el cristal.

3. Expedientes y legal: un archivo por operación

Qué contiene el expediente de un inmueble

Cada inmueble genera su propio expediente: encargo o mandato de venta firmado, nota simple, hojas de visita, ofertas recibidas, contrato de arras, comunicaciones relevantes y la referencia de la escritura si acompañas la operación hasta notaría. Mientras la operación está activa, una subcarpeta por inmueble dentro de una carpeta colgante o un clasificador es suficiente y se lleva a cualquier reunión. Al cerrar, el expediente completo pasa a un archivador de palanca por año o a caja de archivo definitivo, con el lomo rotulado por año y tipo de operación.

Cuánto tiempo hay que conservar los contratos

Dos plazos mandan aquí:

  • Cinco años por responsabilidad contractual. Desde la reforma de la Ley 42/2015, el artículo 1964 del Código Civil fija en cinco años la prescripción de las acciones personales sin plazo especial, contados desde que puede exigirse la obligación. Cualquier reclamación sobre el mandato, las arras o tus honorarios puede llegar dentro de ese plazo, y el expediente es tu defensa.
  • Diez años por prevención de blanqueo. La Ley 10/2010 incluye entre los sujetos obligados a quienes ejercen profesionalmente actividades de agencia, comisión o intermediación en la compraventa de inmuebles, y les exige conservar la documentación de identificación del cliente y de la operación durante diez años.

Criterio práctico: los expedientes de compraventa se conservan diez años; el resto de la documentación contractual, un mínimo de cinco desde el cierre. Traducido a compra: calcula un archivador de palanca por cada 20-30 expedientes cerrados —cifra orientativa para expedientes de 20-40 hojas— y dimensiona la estantería para una década de actividad, no para el año en curso.

RGPD: los datos del comprador no van a la papelera

Las hojas de visita y las ofertas llevan nombre, DNI y teléfono: datos personales de compradores y de interesados que nunca compraron. El RGPD impone el principio de limitación de conservación —no guardar los datos más tiempo del necesario para su finalidad—, así que los contactos de operaciones que no cuajaron no deberían vivir indefinidamente en un cajón. Y para el descarte, destructora de corte en partículas, el tipo que se recomienda habitualmente para documentación con datos personales: tirar hojas de visita enteras al contenedor es una brecha de seguridad con nombre y apellidos dentro.

4. Día a día: lo que se firma y lo que se apunta

La compra menos vistosa y la que más se nota cuando falta:

  • Talonarios de hojas de visita autocopiativos. El cliente firma, tú te quedas la copia. Es la prueba de la visita ante el propietario y ante cualquier discusión posterior de honorarios. Un talonario por agente, siempre en la cartera.
  • Bolígrafos en dos niveles. Los de batalla para el equipo y uno presentable reservado para las firmas del cliente. Unas arras se firman con un bolígrafo que escribe a la primera.
  • Notas adhesivas y banderitas de firma. Para marcar dónde firma cada parte en contratos de varias páginas y para los avisos del tablón de llaves.
  • Etiquetas y llaveros identificadores. Cada juego de llaves con la referencia interna del inmueble, nunca con la dirección completa: si un llavero se pierde, que no lleve el mapa puesto.
  • Grapadora, taladro de dos agujeros y quitagrapas. El trío que alimenta el archivo del punto anterior sin romper documentos.

Consumo orientativo: agencia local frente a red con varias oficinas

Cifras orientativas calculadas sobre dos perfiles: una agencia de 2-3 agentes con 15-20 inmuebles en cartera y 3-5 operaciones cerradas al mes, y una red local de 3 oficinas con 8-10 agentes y aproximadamente el triple de actividad. Ajusta el multiplicador a tu rotación real: lo que dispara el consumo son los inmuebles en cartera y las operaciones al mes, no los metros cuadrados de oficina.

MaterialAgencia de 2-3 agentesRed local (3 oficinas, 8-10 agentes)
Papel A4 de 80 g2-3 paquetes de 500 hojas/mes8-12 paquetes/mes
Papel A4 de 100 g (dossieres)1 paquete/mes3-4 paquetes/mes
Fundas multitaladro1 caja de 100/mes3-4 cajas/mes
Dossieres con fastener25-40 unidades/mes100-150 unidades/mes
Fundas de plastificar A4 brillo25-50 unidades/mes100-200 unidades/mes
Carpetas corporativas de entrega5-10 unidades/mes20-30 unidades/mes
Talonarios de hojas de visita1-2 al mes4-6 al mes
Archivadores de palanca2-3 al trimestre8-10 al trimestre

La lectura útil de la tabla no es el número exacto, sino la proporción: el papel de 100 g y las fundas de plastificar crecen con la cartera, mientras que carpetas de entrega y archivadores crecen con las operaciones cerradas. Si un mes se disparan las segundas sin que crezcan las primeras, enhorabuena: estás cerrando más de lo que captas.

Papel de 100 g: el gramaje que el cliente nota en la mano

El papel de 80 g es correcto para todo lo interno: copias, borradores, documentación de gestión. Pero el dossier de tu inmueble compite en el salón del cliente con los de otras dos agencias, y ahí el gramaje se nota antes que el diseño. El papel de 100 g —Liderpapel lo ofrece en el mismo formato A4 de siempre— aporta tres diferencias medibles: más rigidez, de modo que las hojas no cabecean al pasarlas; menos transparencia si imprimes a doble cara; y mejor asiento de la tinta en fotografías.

El cruce de gramajes de una agencia queda así: 80 g para el día a día, 100 g para dossieres y cartas a clientes, y cartulina de 160-180 g si imprimes tus propias portadas. Es un sobrecoste pequeño y concentrado exactamente en las hojas que el cliente toca.

Comprar bien: un proveedor, una lista, una factura

Todo lo anterior cabe en un único pedido. Centralizar la compra en un solo catálogo de material de oficina para empresas tiene tres efectos directos: una única factura con el IVA desglosado para tu gestoría, menos portes al agrupar referencias y una lista de reposición estable que cualquier persona del equipo puede repetir sin equivocarse de modelo.

Para la reposición mensual, el pedido rápido permite repetir por referencia en minutos: papel de los dos gramajes, fundas, dossieres y talonarios, sin volver a navegar el catálogo. Y si gestionas varias oficinas o quieres cerrar condiciones estables para todo el año, pide presupuesto: dinos cuántos agentes y oficinas tienes y qué rotación de cartera manejas, y te devolvemos una propuesta con esta misma tabla de consumo ajustada a tu agencia.

Preguntas frecuentes

¿Qué carpeta uso para el dossier de un inmueble?

El formato más eficaz es un dossier con fastener y fundas multitaladro: permite ordenar ficha, plano, certificado energético y nota simple, y sustituir una hoja cuando cambia el precio sin rehacer nada. Para la entrega final del contrato y las llaves, cambia a una carpeta corporativa con solapa o gomas: es la pieza que el cliente conserva después de la firma.

¿Merece la pena una plastificadora para el escaparate?

Sí, en cuanto renuevas cartelería con regularidad. Una plastificadora A3 cubre las fichas A4 y los carteles A3, protege del sol y de la condensación del cristal, y el acabado brillo mejora el contraste de las fotos tras el escaparate. Frente a encargar cada tirada a una imprenta, con un cambio de carteles semanal la máquina se amortiza en pocos meses.

¿Cuánto tiempo hay que guardar los contratos de una operación?

Como mínimo cinco años desde que la obligación es exigible: es el plazo general de prescripción de las acciones personales del artículo 1964 del Código Civil tras la reforma de 2015. Si tu agencia intermedia en compraventas, la Ley 10/2010 de prevención del blanqueo obliga además a conservar la documentación de identificación y de la operación durante diez años. Criterio práctico: diez años para los expedientes de compraventa.

¿Qué papel uso para los dossieres, 80 o 100 gramos?

Papel de 80 g para todo lo interno y de 100 g para lo que se lleva el cliente. El de 100 g es más rígido, deja pasar menos la impresión a doble cara y asienta mejor la tinta en las fotografías: tres diferencias visibles en un dossier. El sobrecoste es pequeño porque solo afecta a una fracción del papel que consumes.

¿Hacéis pedidos recurrentes para agencias inmobiliarias?

Sí. Con el pedido rápido repites tu lista habitual por referencia en minutos y cada compra sale con factura con IVA desglosado. Si gestionas varias oficinas, solicita presupuesto con condiciones estables para el año. La mayoría de agencias fija una reposición mensual de papel, fundas y dossieres, y ajusta archivo y cartelería por trimestre.

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